LA HEPATITIS "C" EN PRISION...
EL 21% DE LOS RECLUSOS PADECE HEPATITIS "C"
MENOS DEL 3% DE LOS PRESOS
RECIBE TRATAMIENTO ADECUADO
La Plataforma de Afectados por hepatitis C y varios colectivos
de apoyo a personas presas convocan concentraciones el sábado 26 de septiembre
para denunciar la falta de tratamiento a reclusos.
Según los datos proporcionados por
la Secretaría General de Instituciones Penitenciarias, en 2013 el 21,3% de
las personas presas en las cárceles del Estado, unas 14.000 personas, padecían
el virus de la hepatitis C, frente a la tasa de prevalencia del resto de la
población que se sitúa en el 1,6%. Ocho de ellas fallecieron ese año a
causa de la hepatitis C, dos más que el año anterior, a pesar de que la
población reclusa había disminuido.
A pesar de ello, según la Sociedad
española de Sanidad Penitenciaria (SESP), sólo en torno al 2,8% de las
personas presas están siendo tratadas con los nuevos medicamentos, libres de
Interferón, que curan la enfermedad en más del 90% de los casos, según apuntan
desde la asociación de apoyo a presos Salhaketa.
El gasto en tratamientos de
hepatitis C bajó un 26,04% entre 2012 y 2013 y un 48% desde 2006, una
caída que desde estos colectivos se vincula directamente al coste más elevado
de los nuevos tratamientos.
Esta situación de discriminación
y vulneración de los derechos fundamentales de las personas presas ha
sido denunciada por numerosos colectivos de apoyo a personas presas, así
como por la Plataforma de Afectados
por la Hepatitis C, que ha convocado concentraciones
de apoyo en numerosas cárceles, delegaciones de gobierno y juzgados de
vigilancia penitenciaria el sábado 26 de septiembre.
La Asociación Pro Derechos Humanos
de Andalucía (APDHA) y la SESP también denunciaron esta situación, así como la
Defensora del Pueblo, Soledad Becerril, quien reconoció en su informe anual de
2014 que, por razones económicas, los "nuevos" medicamentos
"no estarían llegando a los presos", ni siquiera a muchos a quienes
les habían sido prescritos por los especialistas. Y que la administración
penitenciaria se negaba a pagar el importe económico alegando que debían
hacerlo las comunidades autónomas.
Por motivos humanitarios, Becerril
pedía a Instituciones Penitenciarias que "proceda al pago de tales
fármacos sin perjuicio de que paralelamente se inicien actuaciones
judiciales", reconociendo también la mala fe de la administración
carcelaria al tergiversar los criterios de las autoridades sanitarias para
negar el fármaco a las personas presas coinfectadas de VHC y VIH.
Por ello, desde esta asociación
consideran que "la persona que está en prisión ve restringido su acceso a
un tratamiento imprescindible para seguir viviendo, por el simple hecho de
estar en la cárcel.
Evidentemente estamos ante una grave violación de los
derechos fundamentales de estas personas".
(TOMADO DEL DIGITAL KAOS EN LA RED)

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